Fin de año

Fin de año. Día y medio para decir adiós a este precioso 2015. Lo empezamos con las maletas en la puerta, repleta de bikinis, bañadores y chanclas. Nuestra esperada aventura al otro lado del charco nos pareció la mejor de las maneras de estrenar nuevo año. “Enero en la playa“, como cantan Delafé y las flores azules. Recorrimos dos países maravillosos, Argentina y Uruguay. El espectáculo que nos regaló la naturaleza quedó grabado en nuestras retinas para siempre. Iguazú, Perito Moreno, Viedma, Cabo Polonio, Punta del Diablo, Buenos Aires, Ushuaia.

La vuelta fue dura, para qué nos vamos a engañar. Una ola de frío polar nos dio la bienvenida y cambiar toalla por bufanda en cuestión de horas es zas en toda la cara. Llegamos casi más cansados de lo que nos marchamos. Pero volvimos más juntos que nunca. Más gordis que nunca. Más sedientos de viajes que nunca. Más ilusionados que nunca.

Abrí la persiana de nuevo tras las primeras vacaciones de la historia de La vida es cuca con un poco de miedo. Pensé por un momento que tras 3 semanas cerrada la gente nos habría borrado del mapa. Pero os encargasteis de enterrar esas inseguridades de un plumazo. Y comenzamos a currar. San Valentín, las primeras reuniones con novios, diseñamos para esos papis geniales y luego fue el turno de las mamis. En el 2015 nacieron nuestros primeros productos. Y os han encantado tanto com a nosotros. Gracias por eso, no sabéis lo que significa para mi.

Vuelta al verano y arrancamos la temporada de bodas. Esas reuniones se materializaron en días preciosos, auténticas fiestas del amor. Emoción, lágrimas y muchos gestos de complicidad que guardaré para siempre. Y a finales de año, cómo no, la mágica noticia de los primeros bebés cucos en camino. Mis novios van por faena, así me gusta.

En verano también aluciné con una de las sorpresas más geniales que me han dado nunca. Rodilla en el suelo, un anillo y la sonrisa nerviosa de mi ahora prometido, el momentazo, de calle, de este 2015.

Bikinis de nuevo bien guardados, chaquetas puestas y bien cerradas. Una nueva Navidad cuca y un nuevo reto, ser la ayudanta de Santa Claus y los Reyes Magos más eficiente de la historia. Santa está encantado, seguimos currando para sus Majestades. Pero pinta estupenda la campaña y estos días están siendo muy divertidos. La tienda es un hervidero, un no parar. Y como ya sabéis, por aquí nos va la marcha, así que podéis seguir animando el cotarro todo lo que queráis y más.

Día y medio para acabar este año. Un súper año. Y 366 días por delante, el 2016 de nuestra boda, de nuestra segunda sobrina. Gracias de todo corazón por todo. Este bonito sueño sigue vivo, más que nunca, y en el 2016 nos lo vamos a currar también más que nunca.

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