La boda en el bosque de Isa y Guillem

Las bodas de este 2014 me tienen enamorá. Están uniendo a parejas muy especiales para mi y a nivel creativo, cada una es tan diferente a la anterior. Del lago de Ana y Benja, pasamos al bosque en la boda de Isa y Guilem. Y del bosque nos mudaremos a la playa el próximo 16 de agosto. Espacios todos espectaculares pero tan distintos, cosa que se agradece. Porque aunque todas sean cucas, cada boda tiene que bailar al compás de los novios/novias.

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La boda de Isa y Guillem empezó como muchas otras. Querían algo sencillo, visita y firma en el juzgado. Pero la ilusión de un momento tan transcendente hace que “la cosa se complique”. Bendita complicación. Una celebración con los amigos más cercanos no podía faltar. Tampoco una buena comilona en familia. Así que de la mañana en el juzgado pasamos a dos días de celebraciones y a rozar casi casi lo que llamamos “una boda gitana”.

A pocos meses de la fecha señalada, nos pusimos a buscar como locos una casa de colonias que debía cumplir varios requisitos: camas para que los invitados pudieran quedarse a dormir, un espacio con encanto en el que celebrar una cena-barbacoa al aire libre, que no estuviera donde Cristo perdió la alpargata… Costó, pero finalmente dimos con Castell Vell y se abrió la veda.

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Tras la primera visita de rigor, lo vimos claro. La cena de la boda se celebraría en el bosque. Mesas de picnic, guirnaldas de tela, luces de verbena. Una noche mágica. Y vaya si lo fue…

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luces guirnalda bodas la vida es cucaUn diseño desenfadado, lleno de flores con un toque silvestre, colores vivos y lucecitas por todas partes. Porque las noches mágicas siempre deben estar bien iluminadas 😉

mesas picnic boda la vida es cucasComo Isa es una de mis “chicas de la uni”, después del montaje, corrimos a la ducha y cambiamos mono de trabajo con nuestras mejores galas. Así que disfrutamos como invitados todas las cosas que habíamos preparado, cosa que mola cantidad. Una cena deliciosa servida por Coquo Catering, la música simplemente genial de la mano del dj Kenny Sánchez y un fiestón estupendo que acabó a las tantas y que exprimimos al máximo. ¡Vivan las bodas cucas!

 

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