La realidad de conciliar

Dos semanas desde el gran cambio, 15 días desde que cerramos persiana y comenzó mi nueva vida. Una etapa ansiada, esperada con ganas e incluso un pelín de impaciencia. Cerrar la tienda no significaba dejar de trabajar, ¡ni muchísimo menos! Sí, buscaba con el cambio ser más productiva, no estar tantas horas por estar. Y es que el horario comercial es una auténtica shit, ya tu sabe. Mi intención es currar concentrada, las horas necesarias. Organizarme el día y no estar tan atada. Soy muy consciente de que puede que ahora trabaje muchísimo más e incluso más horas, pero el decidir el momento del día idóneo, el día de la semana y las horas invertidas ya me parece un lujo asiático. Y todo se resume en una palabra: conciliar.

Pues bien, la realidad feliz y edulcorada que suelo crear en mi cabeza previo a algunos cambios me la ha vuelto a jugar. De hecho, llevo dos semanas en un estado de estrés y ansiedad que hacía tiempo no sentía. ¿Y por qué? Muy sencillo, me siento culpable. La puñetera y jodida culpa ha regresado. Me lo acabo de inventar, pero creo que el término puede ilustrar lo que me pasa es el siguiente: sufro síndrome postraumático de “no fichar”. ¿Y qué es concretamente? Pues eso, que no estoy sabiendo gestionar el no fichar, el tener libertad de horarios, la no obligación de estar 8 horas diarias y encima partidas calentando silla. ¿Y estoy trabajando menos desde que cerré? Oh no, eso lo sé. Pero si acabo todo lo que tengo que hacer para la hora de comer y me surge una tarde libre, me siento culpable. Si quedo para almorzar con una amiga y la cosa se alarga, me siento mala persona. Si voy a la peluquería sin prisas, sin salir corriendo con el pelo mojado (como siempre), me siento un parásito. Si voy al banco, hay cola y salgo de ahí a media mañana, me falta hasta el aire.

Imagen de mi realidad edulcorada, despacho cuqui en casa

¿Es o no es para matarme? Alucino con la naturaleza humana. No podemos (o puedo) ser así, yo he decidido que este cambio era para mejor. He soñado con recuperar las riendas de mi tiempo muchos años. Me lanzo, lo consigo y me martirizo por ello. Sé que todo cambio conlleva un período de adaptación. Y espero que solo sea eso, que necesite tiempo para hacerme con mi nueva vida. Pero me preocupa lo salvajes que somos constantemente con nosotros mismos. Y no solo en este aspecto, véase el machaque que me meto con los kilos, el poco ejercicio, la dieta pseudosana, los propósitos anuales que caen en el olvido… quiero leer más, ver menos tele, viajar más, estar más tiempo con mis sobrinas, no perder tantas horas con las redes sociales… Machaque, machaque y machaque.

También creo en que mi locura transitoria tiene algo que ver el embarazo. A pesar de que ya me encuentro mucho mejor físicamente, los vómitos han pasado y he recuperado la alegría de vivir, el baile de hormonas sigue presente. Y con semejante panorama me pregunto, ¿aguantaré toda la baja maternal sin trabajar y sin culpa? Espero, deseo y me esforzaré por conseguirlo. 

Imagen de una de mis caminatas mañaneras. Y sí, también me sentí mal en ese momento

 

6 comentarios en “La realidad de conciliar”

  1. Ánimo! Eso nos pasa a las mentes creativas e inquietas! Que necesitan hacer lo que sea aunque sea machacacarnos negativamente. Te envidio por el cambio y por el no fichar, por las horas invertidas de productividad y por el 24/7 de trabajo mental! Que ese no cotiza pero no para!

    Muaaaaa vecinita!

  2. Eres activa y responsable, por eso te sientes así! Te comprendo porque me pasé 7 meses de mi embarazo de baja, y se me caia la casa encima, hasta que aprendí que todo pasa por algo y que de repente la vida te da un tiempo para DISFRUTAR! Somos tan exigentes y estresados que ni sabemos apreciar el tiempo de calidad, un paseo, un café sin prisas, preparar la canastilla y la habitación de tu bebé con amor y tiempo, disfrutar de tu familia y de ti. Cuidate y mímate, ahora te parecerá una tontería, pero será genial llegar al final del embarazo con todo “resuelto” y feliz! Ánimos!

  3. jajajajajaj me parto contigo!!
    Lo único que necesitas es un horario y planificación (para no ir al banco en hora punta… tú que puedes!) y como dices, periodo de adaptación. Independientemente del embarazo el periodo adaptación existe y debe existir, es natural como la vida misma.
    Hay cosas que debes hacer cada día, y cuando las hagas… tiempo libre nena!! esa es la recompensa y la parte buena de lo que has escogido.

    A por ellooooooo

  4. Después de haber leído el texto solamente me cabe llegar a una conclusión muy sencilla. Te falta el famoso periodo de adaptación. No es cuestión de sentirse culpable de nada, sólo es cuestión de administrar bien el tiempo. Ahora estás entrando en un periodo de tu vida con muchos cambios. A todo esto le tienes que sumar el que va a ser el mayor reto en tu vida, tu pequeña criatura. Ese va a ser un trabajo que durará toda la vida. Cómo dicen las madres “Criar a un hijo es una labor que no termina nuca”. Y es cierto, pero pienso que tiene que ser precioso y realmente gratificante.

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