Las invitaciones de boda de Miriam y Carles

Los que me conocen desde mi más temprana edad, dicen que soy novelera desde la cuna. Siempre me han gustado las historias, los cuentos, las princesas y los dragones. Con los años, lejos de rebajar los niveles de cuentista, la cosa fue a más, tanto que decidí estudiar Periodismo. Pero ese tipo de cuentos pocas veces tienen finales felices (excepción: la salida de escena de Gallardón y su abortada ley del aborto, el mejor final del mundo). La propia profesión es más bien una pesadilla de paro y trabajos precarios. Así que me puse a contar mis historias en este blog, un libro sin fin de cuentos más o menos buenos, más o menos interesantes pero que, en cualquier caso, consiguen saciar mi vena peliculera. Esta introducción es necesaria, puesto que quiero que entendáis la emoción que sentí cuando Miriam entró por la puerta y dijo “hi havia una vegada…/érase una vez…”.

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Érase una vez… unos novios en busca de unas invitaciones de cuento para su boda de cuento. Flechazo absoluto. Caí rendida a sus pies. Tras una primera reunión, nos pusimos manos a la obra y la magia apareció e hizo de las suyas. Nunca antes nos había pasado, nunca antes el primer diseño había sido ÉL DISEÑO, el definitivo. Tengo la sospecha de que mi ha hada madrina particular, mi diseñadora Ainhoa, sacó su barita y este fue el resultado.

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La novia, bibliotecaria, parece que también convirtió en su profesión eso de ser novelera. Y su historia de amor, como todas las buenas, se transformó en cuento el día 20 de septiembre. El novio se llevó a una auténtica princesa a casa; hubo baile, libros y un banquete donde no faltó de nada. Pero el cuento de Miriam y Carles y todo lo que hicimos para ayudar a que se hiciera realidad os lo contaremos en otro capítulo 😉