La realidad de conciliar

Dos semanas desde el gran cambio, 15 días desde que cerramos persiana y comenzó mi nueva vida. Una etapa ansiada, esperada con ganas e incluso un pelín de impaciencia. Cerrar la tienda no significaba dejar de trabajar, ¡ni muchísimo menos! Sí, buscaba con el cambio ser más productiva, no estar tantas horas por estar. Y es que el horario comercial es una auténtica shit, ya tu sabe. Mi intención es currar concentrada, las horas necesarias. Organizarme el día y no estar tan atada. Soy muy consciente de que puede que ahora trabaje muchísimo más e incluso más horas, pero el decidir el momento del día idóneo, el día de la semana y las horas invertidas ya me parece un lujo asiático. Y todo se resume en una palabra: conciliar.

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